En RestauraTextil seguimos los criterios establecidos en las llamadas cartas del Restauro y las recomendaciones de los organismos internacionales competentes en materia de Conservación del Patrimonio. Ya que dichos criterios son desconocidos para la mayor parte del público, cosa lógica para el que no pertenezca a la profesión, hemos decidido dedicar nuestra segunda entrada del Blog a explicaros en qué consisten y cuál es la metodología a seguir cuando se aborda la intervención de una pieza.

Desde tres principios fundamentales de respeto por el original, perdurabilidad en el tiempo y  preservación, se plantean dos fases diferenciadas en los tratamientos:

La fase cognoscitiva, previa a los trabajos de restauración propiamente dichos, consiste en una recopilación exhaustiva de datos sobre la pieza, con su estudio desde el punto de vista histórico y material y la determinación de su estado de conservación. Para esto último, es imprescindible apoyarse en material gráfico mediante la toma de fotografías, mediciones y la realización de mapas de daños.

En la fase operativa se llevan a cabo los trabajos de restauración, basados en las conclusiones sacadas tras el estudio de los datos obtenidos en la primera fase.

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El gran master. Totalmente recomendable

Es ahora cuando los criterios se vuelven más importantes si cabe, pues son ellos los que determinan las pautas a seguir en la intervención directa sobre la pieza:

Mínima intervención, teniendo en cuenta el principio fundamental de respeto por el original, se realizarán exclusivamente los trabajos que la pieza requiera, sin excedernos.

Discernibilidad, para evitar los llamados «falsos históricos» las intervenciones deberán ser totalmente diferenciables del original sin que ello impida una visión global e integrada del Bien.

Reversibilidad, los materiales utilizados deberán garantizar su fácil retirada sin provocar daños y su estabilidad en el tiempo. Para ello se deberán usar aquéllos que  previamente hayan sido estudiados y contrastados y sean afines a la naturaleza de la pieza.

¡Y esto es todo! Esperamos con nuestro post haberos aportado pinceladas interesantes sobre el trabajo de un restaurador de patrimonio cultural. Hemos intentado ser escuetos en la medida de los posible pues, somos conscientes de que temas como éste no son fáciles de digerir, así que, muchísimas gracias por leernos.

Saludos y hasta la próxima entrada, !nos encantará veros de nuevo por aquí!

PD: si queréis profundizar, os recomendamos echar un vistazo a «Teoría de la restauración» de Cesare Brandi, el gran maestro.

 

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